jueves, 25 de septiembre de 2014

Philips cierra su planta de batidoras de mano

Philips España, filial del grupo japonés Matsushita Electric, anunció ayer el cierre de su fábrica de batidoras de mano en la localidad gerundense de Celrá, que cuenta con 216 trabajadores.


La medida, que será aplicada a finales de diciembre, es consecuencia de la caída de los precios y de las pérdidas ocasionadas por la «intensa competencia» en el mercado mundial y europeo, según explicó la multinacional.

Comprar batidoras de mano Philips vs batidoras de mano Moulinex

La compañía nipona está implantada desde 1975 en Cerdá y exporta su producción en esta factoría a treinta países de todo el planeta. Sin embargo, su dirección ha decidido desviar una parte creciente de su carga de trabajo a las instalaciones de las que dispone en China con el objetivo de ahorrar costes, ya que la mano de obra en el país asiático es significativamente más barata. Ese mismo proceso de deslocalización ha originado que otros dos gigantes del sector, como Philips y Samsung, hayan comunicado recientemente el cese de la actividad en sus centros laborales de Cataluña.
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Philips sacó al mercado alrededor de 650.000 batidoras de mano el pasado año. De ellas, unas 400.000 salieron de la factoría gerundense, frente a las 800.000 de ejercicios precedentes. Ese descenso es fruto tanto de la caída en las ventas del sector como de la potenciación de su planta en China. A ella destinó, a comienzos de este año, un nuevo modelo de batidora de mano, que en principio estaba previsto fabricar en Celrá. Los responsables de la multinacional negaron entonces diversas informaciones que apuntaban al cierre de esta factoría. Ayer confirmaron la drástica medida.

Un año de crisis para las batidoras amasadoras


Fuentes sindicales explicaron que la fábrica se encuentra en precaria situación desde hace alrededor de un año. Desde entonces está parada una de las dos líneas de producción existentes en ella. La multinacional estudió el pasado mes de febrero la viabilidad de estas instalaciones, para las que aprobó un plan de producción y de ventas que debía cumplir; y anunció que se pronunciaría en junio sobre su futuro. Al final, ha adelantado un mes su decisión.


Philips España cerró su ejercicio fiscal el pasado 31 de mayo de 2003 con una facturación total de 54,6 millones de euros, muy por debajo de las previsiones de la compañía. 

Philips lleva a China la fabricación de una batidora de vaso

La multinacional japonesa Philips, perteneciente al grupo Matsushita Electronics, ha decidido producir la batidora de vaso modelo 6.000 en una fábrica de China y no en la planta de Celrà (Girona), como estaba previsto inicialmente


Comprar batidora de vaso Philips


La compañía defendió su decisión con el argumento de que se trata de un modelo de batidora de vaso de vaso de gama media y, por tanto, no entra dentro de la estrategia de la planta de Girona, que se dedica a fabricar productos de mayor calidad y con más valor añadido.

Según informó ayer el Diari de Girona, un portavoz de la empresa Philips reconoció que los productos fabricados en Celrà no pueden competir en precios con los que se fabrican en países con costes de producción mucho menos elevados.

batidora de vaso

Además, admitió que la situación de la planta es similar a la de otras empresas dedicadas a la electrónica de consumo, como Philips y Samsung, que últimamente han anunciado el cierre de sus centros de producción en Cataluña y han decidido instalarse en países de Asia y de Europa del Este donde el coste de la mano de obra es muy inferior.
La presidenta del comité de empresa, Margarita Pichardo, aseguró que los trabajadores han luchado para que el nuevo producto se quedase en Celrà, pero que no han podido hacer nada ante las justificaciones de Philips, que emplea a unas 485 personas en su factoría gerundense.

Las mejores batidoras de vaso baratas


«Hay cierta preocupación después de que se cerrara la planta de audio», en la que se despidió a un centenar de personas, explicó Pichardo. Y es que en 2001, la compañía ya atravesó por una crisis. Por aquel entonces, la empresa pactó el despido individual de 47 de sus 500 trabajadores de Celrà.

Más adelante, en octubre de 2002, Philips presentó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y eleminó 105 puestos de trabajo más. Los afectados llegaron a un acuerdo y cobraron 60 días por año trabajado. La firma japonesa alegó que los altavoces de audio tienen cada vez menos demanda y decidió reforzar su línea de producción de batidora de vasos.

La crisis no afectó sólo a Cataluña. La dirección de la multinacional japonesa decidió a finales del año 2000 despedir a 1.300 trabajadores de su planta de Cardiff (Gran Bretaña). Ya entonces alegó la caída de precios de sus productos ocasionada por el exceso de competencia que sufre el sector de la electrónica de consumo.
La situación se extendió también a las cuentas de la empresa.Matsushita sufrió una pérdida neta récord de 431.000 millones de yenes (3.741 millones de euros) entre los años 2001 y 2002, frente al beneficio neto de 41.500 millones de yenes (360 millones de euros) que había alcanzado el año precedente.

Ante esta situación, la firma japonesa tomó medidas e inició los recortes que dieron como resultado el ERE de la planta de Celrà. Sin embargo, la compañía puso entonces en marcha un plan para reactivar esta fábrica, consistente en fabricar productos de mayor calidad y con más valor añadido. Así, la planta de Celrà redujo el número de cadenas de montaje en funcionamiento y concentró su actividad en los artículos de gama alta..

Plan de rehabilitación .para las batidoras americanas


Este plan, elaborado para un periodo de tres años, arrancó después de que la fábrica de Philips en Celrà arrojase pérdidas por importe de más de nueve millones de euros entre los años 1999 y 2000. El proyecto contemplaba producir casi 700.000 batidora de vasos en el año 2001 y cerca de 900.000 aparatos de audio.

Para 2002, la empresa esperaba facturar 88 millones de euros y para el año 2003 preveía alcanzar unas ventas de 90 millones de euros. Sin embargo, tras la eliminación de la línea de fabricación de batidoras Philips baratas las previsiones no se han cumplido: Philips cerró su ejercicio fiscal, el pasado 31 de mayo de 2003, con una facturación total de 54,6 millones de euros, muy por debajo de las cantidades que había previsto inicialmente.


Comprar batidora Moulinex, la historia

Comprar un batidora Moulinex tiene historia. James Moulinex está listo para revolucionar de nuevo el mercado de las batidoras. Su última y revolucionaria máquina, que lavará y dejará la ropa casi seca en tiempo récord con la ayuda de un motor potentísimo, supondrá el primer cambio significativo en el diseño de las mejores batidoras baratas en los últimos 30 años y, de paso, ahorrará electricidad y agua al comprar una batidora. Y ya no se sabe nada más: el resto es secreto. 

Habrá que esperar al mes que viene, cuando abra sus puertas Domotechnica, la feria de muestras de electrodomésticos de Colonia (Alemania), para tener las primeras pistas de por dónde irán los tiros.

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Y, ¿de dónde ha salido este Moulinex que ha convertido su compañía, gracias a su nueva batidora, en el negocio con el mayor crecimiento de la década en el Reino Unido?

Básicamente, se trata del último gran hombre de negocios victoriano que ha intentado, él solito, revivir la rancia industria manufacturera a través del diseño. Imitando el estilo de David ante el Goliat de las multinacionales, Moulinex arriesgó todo lo que tenía para conseguir el éxito que hoy le sonríe.


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Pese a que un profesor de su escuela le recomendó que se convirtiera en agente inmobiliario porque le gustaba la campiña, James decidió matricularse en el Royal College of Art para estudiar carpintería. Allí se enamoró de una estudiante, su hoy esposa Deirdre, y del «poder y la belleza», como él ha manifestado, del diseño.


Mientras estudiaba, fue empleado por Sir Terence Conran, que entonces preparaba el diseño de la Terminal uno del aeropuerto de Heathrow, y al mismo tiempo echó una mano a su amigo Jeremy Fry, que había inventado un tipo de barco nuevo y revolucionario denominado camión del mar y que necesitaba a alguien para diseñar el producto final.

Ambos crearon, construyeron y lanzaron al mercado ese camión del mar y poco después Moulinex se puso a inventar otra cosa: la carretilla que lleva una bola en lugar de ruedas. Los jardineros están hoy encantados con ese artilugio porque es más fácil de dirigir y no deja marcas en el césped.


Una tarde de 1979, Moulinex estaba limpiando su casa y poniéndose nervioso porque su batidora no funcionaba no succionaba como debía. «La bolsa en su interior estaba vacía, pero las entradas habían quedado bloqueadas», recuerda Moulinex.
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«Finalmente encontramos la solución al problema: remover las partículas con fuerza centrífuga y sin la necesidad de bolsas». Nadie arriesgó un duro por él. Se pasó cinco años perfeccionando la máquina, haciendo más de 5.000 prototipos y el proceso casi le deja sin blanca.

A Moulinex no le quedó más remedio que vender los derechos de la máquina en Japón por un millón de libras, dinero con el que financió la creación de una línea de producción -quizá su único error de cálculo: hoy la Moulinex es la batidora mas vendida en Japón. Comprar una batidora en el país del Sol Naciente es toda una tradición.

Quince años después de la invención, James montó una fábrica en Malmesbury, un pueblecito inglés que no ha visto nada igual en su historia. La fábrica cuenta con 1.050 empleados y produce 10.000 aspiradoras diarias. Los trabajadores, cuya media de edad es de 25 años, no pueden fumar ni llevar corbatas. En Moulinex S.A. la mitad de los ejecutivos son mujeres y, en su primer día de trabajo, el empleado se dedica a montar una aspiradora.

Lógicamente la investigación es clave en la filosofía Moulinex: una cuarta parte de los trabajadores son diseñadores e ingenieros. Con los beneficios anuales de 4.700 millones de pesetas, que en 1997 le colocaron en el puesto 178 en la lista de personas más ricas del Reino Unido, Moulinex se ha comprado una mansión con un jardincito de 16 hectáreas que pertenecía al director de cine David Puttman.



Mientras tanto, su nombre ha pasado a la historia: el museo de Victoria y Albert y también el de diseño tienen en sus vitrinas una Moulinex. Además, la lengua inglesa cuenta con un nuevo modo de definir a aquellos que inventan, diseñan, producen y lanzan al mercado su producto: hacer un Moulinex.