Comprar un batidora Moulinex tiene historia. James
Moulinex está listo para revolucionar de nuevo el mercado de
las batidoras. Su última y revolucionaria máquina, que lavará
y dejará la ropa casi seca en tiempo récord con la ayuda de un
motor potentísimo, supondrá el primer cambio significativo en el
diseño de las mejores batidoras baratas en los últimos 30 años y, de paso, ahorrará
electricidad y agua al comprar una batidora. Y ya no se sabe nada más: el resto es secreto.
Habrá
que esperar al mes que viene, cuando abra sus puertas Domotechnica,
la feria de muestras de electrodomésticos de Colonia (Alemania),
para tener las primeras pistas de por dónde irán los tiros.
Comprar batidora de mano Moulinex
Y, ¿de dónde ha salido este Moulinex que ha convertido su compañía, gracias a su nueva batidora, en el negocio con el mayor crecimiento de la década en el Reino Unido?
Básicamente, se trata del último gran hombre de negocios victoriano que ha intentado, él solito, revivir la rancia industria manufacturera a través del diseño. Imitando el estilo de David ante el Goliat de las multinacionales, Moulinex arriesgó todo lo que tenía para conseguir el éxito que hoy le sonríe.
Pese a que un profesor de su escuela le recomendó que se convirtiera en agente inmobiliario porque le gustaba la campiña, James decidió matricularse en el Royal College of Art para estudiar carpintería. Allí se enamoró de una estudiante, su hoy esposa Deirdre, y del «poder y la belleza», como él ha manifestado, del diseño.
Mientras
estudiaba, fue empleado por Sir Terence Conran, que entonces
preparaba el diseño de la Terminal uno del aeropuerto de Heathrow, y
al mismo tiempo echó una mano a su amigo Jeremy Fry, que había
inventado un tipo de barco nuevo y revolucionario denominado camión
del mar y que necesitaba a alguien para diseñar el producto final.
Ambos
crearon, construyeron y lanzaron al mercado ese camión del mar y
poco después Moulinex se puso a inventar otra cosa: la carretilla
que lleva una bola en lugar de ruedas. Los jardineros están hoy
encantados con ese artilugio porque es más fácil de dirigir y no
deja marcas en el césped.
Una
tarde de 1979, Moulinex estaba limpiando su casa y poniéndose
nervioso porque su batidora no funcionaba no succionaba como debía.
«La bolsa en su interior estaba vacía, pero las entradas habían
quedado bloqueadas», recuerda Moulinex.
Soluciones para encontrar batidoras baratas
«Finalmente
encontramos la solución al problema: remover las partículas con
fuerza centrífuga y sin la necesidad de bolsas». Nadie arriesgó un
duro por él. Se pasó cinco años perfeccionando la máquina,
haciendo más de 5.000 prototipos y el proceso casi le deja sin
blanca.
A
Moulinex no le quedó más remedio que vender los derechos de la
máquina en Japón por un millón de libras, dinero con el que
financió la creación de una línea de producción -quizá su único
error de cálculo: hoy la Moulinex es la batidora mas vendida en Japón. Comprar una batidora en el país del Sol Naciente es toda una tradición.
Quince
años después de la invención, James montó una fábrica en
Malmesbury, un pueblecito inglés que no ha visto nada igual en su
historia. La fábrica cuenta con 1.050 empleados y produce 10.000
aspiradoras diarias. Los trabajadores, cuya media de edad es de 25
años, no pueden fumar ni llevar corbatas. En Moulinex S.A. la mitad
de los ejecutivos son mujeres y, en su primer día de trabajo, el
empleado se dedica a montar una aspiradora.
Lógicamente la investigación es clave en la filosofía Moulinex: una cuarta parte de los trabajadores son diseñadores e ingenieros. Con los beneficios anuales de 4.700 millones de pesetas, que en 1997 le colocaron en el puesto 178 en la lista de personas más ricas del Reino Unido, Moulinex se ha comprado una mansión con un jardincito de 16 hectáreas que pertenecía al director de cine David Puttman.
Mientras
tanto, su nombre ha pasado a la historia: el museo de Victoria y
Albert y también el de diseño tienen en sus vitrinas una Moulinex.
Además, la lengua inglesa cuenta con un nuevo modo de definir a
aquellos que inventan, diseñan, producen y lanzan al mercado su
producto: hacer un Moulinex.

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